El impresionismo es un movimiento pictórico
del siglo XIX que posteriormente dio nacimiento al Arte Moderno.
Los
impresionistas abandonaron los métodos de composición, el dibujo y la
perspectiva tradicional para pintar en forma más espontanea y captar la esencia
de un momento particular. El objetivo de los artistas era lograr mayor
naturalismo, y preferían pintar al aire libre, donde se fascinaban ante la luz
y el color cambiantes.
Este movimiento
toma su nombre de un cuadro de Monet titulado: "IMPRESIÓN" que
representa un sol naciente, esta corriente se manifiesta al tratar de rescatar
las técnicas de los grandes maestros de las escuelas anteriores, inclinándolos
a comprender y ejecutar no la realidad misma sino la impresión que esta
produce. Con esto se intentó liberar al artista del riguroso racionalismo del
siglo anterior.
Algunas de las características de esta
corriente son: sus cultores dedicaron extraordinaria atención al uso de la luz,
ya que su teoría supone que el color de un objeto depende ante todo de la
manera en que la recibe, de su intensidad y de la refracción de los tonos
vecinos.
Entre uno de los artistas más destacados,
está Eduard Manet, un pintor realista que se convirtió al impresionismo, de
inspiración goyesca, sus obras provocaron siempre un escándalo en las
exposiciones. Es considerado el precursor del impresionismo, fue un pintor
académico de influencia tradicional, que se sintió agraviado por considerarse
el cabecilla de los impresionistas.
Los movimientos expresionistas fueron
desarrollados principalmente en Alemania, un país socialmente desazonado en ese
entonces. De innumerables ramificaciones y matices, tomaron influencias de la
pintura de los post-impresionistas Vincent Van Gogh y Paul Gauguin, cargada de
sentimientos y concepciones en su utilización expresiva del color y la
gestualidad de trazo.
Una de las obras más resultantes y famosas
del expresionismo es el “El grito” por el noruego Edvard Munch. La fuente de
inspiración para El grito podría encontrarse quizá, en la atormentada vida del
artista, un hombre educado por un padre severo y rígido que, siendo niño, vio
morir a su madre y a una hermana de tuberculosis. En la década de 1890, a
Laura, su hermana favorita, le diagnosticaron un trastorno bipolar y fue
internada en un psiquiátrico.
La teoría de la relatividad de Einstein, el
psicoanálisis de Freud, el descubrimiento de los rayos x o bien la primera
fisión nuclear, obligaron al hombre a pensar de una forma diferente, más
abstracta. Los nuevos conocimientos pusieron de manifiesto que detrás de la
realidad se esconde mucho más de lo que puede percibirse mediante el sentido de
la vista.
Esta situación se acentuó a causa de los
cambios que se produjeron en la propia percepción de los sentidos, puesto que
la invención del automóvil, del telégrafo, del avión y de muchas otras cosas,
dio la rapidez y al tiempo una nueva dimensión que requería de percepciones
mucho más aceleradas.
Sin embargo, todos estos cambios no fueron
aceptados con tanta euforia por la joven generación de artistas como en su día
lo hicieron los impresionistas. La cara oculta de la modernización quedó al
alcance de la vista, sobre todo en las metrópolis. Los artistas, en su función
de apasionados reformadores del mundo que deseaban derrocar el orden
establecido, buscaban "un arte nuevo para un mundo nuevo". Cuadros
cargados de emoción debían captar los sentimientos más íntimos del ser
humano...
Autora: Emily Teixeira
Imágenes impresionismo y expresionismo


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